Entrevistando a un pastor para escribir un artículo sobre todo lo que Dios está haciendo en su iglesia y en su ministerio, pude percibir todas las puertas ministeriales que Dios ha abierto para él y su familia. El alcance que ahora mismo está teniendo para el reino es muy grande y, por lo tanto, muchos son los sombreros (títulos) que él se pone para cada cosa que hace. Pero de todo lo que hablamos, hay una expresión suya que caló muy profundo en mi corazón y es la siguiente:

“No me interesan los títulos, porque al final, cuando Dios nos llame a Su presencia, no nos va a llamar por ese título. Nos va a llamar a todos “hijos”. 

Cuando Jesús fue bautizado por Juan en Mateo 3:13-17, podemos ver en el pasaje que los cielos le fueron abiertos y Jesús vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” 

En ese momento en el que el Padre quiso reconocer a Jesús y darle honor, es interesante que, de todos los títulos que pudo haber usado para referirse a Jesús, dijo “este es mi Hijo”. Quizás pudo haber dicho “este es el Mesías, o este es el milagroso” refiriéndose a sus cualidades y poderes, pero en cambio sólo dijo “Hijo”. Con este acto, el Padre estaba afirmando que la identidad de Jesús radica únicamente en Su relación con el Padre y no en los prodigios o en la obra redentora que haría más adelante.  

Como líderes o siervas de Dios, podemos ceder a la presión de poner nuestra identidad o valor en lo que hacemos para Dios y no tanto en quienes somos en Él. Somos guiadas constantemente por la sociedad, cultura y plataformas, a buscar un éxito o una satisfacción basado en lo que hacemos o lo que otros piensan de nosotras. Nos ponen un título: esposa de…, directora de…, mamá de…, líder de…, asistente de…, etc., pero cuando pierdas algo de eso, ¿qué te queda? Todo eso es efímero, es pasajero y nuestra identidad no se encuentra ahí.  

Lo que Jesús necesitaba afirmar antes de comenzar su ministerio era que su identidad no está basada en Sus habilidades, sino en que es el Hijo de Dios.

Firmes en la prueba 

Es interesante que, en el capítulo siguiente, Jesús sea llevado al desierto por el diablo para ser tentado, y la pregunta para tentarlo fue: “¿Si eres el Hijo de Dios…?” ¿Casualidad? ¡No creo! Satanás fue directo a atacar Su identidad y lo que ya el Padre había dicho de Él.  

Así mismo, hermana querida, sepamos que cuando estamos ante una misión o ministerio, nuestra identidad será atacada, quizás ante una pérdida de una posición, un ser querido, una relación, la salud o alguna otra prueba. Sin embargo, tu firmeza ante esta prueba estará en la medida en que recuerdes y te ampares en lo que ya Dios ha dicho de ti, creyendo en Su Palabra, en que somos hijas de Dios por medio de Cristo, y eso es suficiente.  

Cuidando nuestro corazón  

Por último, el Padre no tan sólo afirmó que Jesús es Su Hijo, sino también Su amor por Él. “Este es mi Hijo Amado”, dijo.  Esto es muy importante, ya que nuestra identidad debe estar fundamentada en el gran amor de Dios por nosotras. Ese amor se ha extendido y derramado en nosotros por medio del Hijo Amado de Dios.  

Les dejo uno de los versículos fundamentales de mi vida y ministerio, para recordar dónde está nuestra identidad y con el cual podemos autoevaluarnos constantemente.  

 “Haya en ustedes esta manera de pensar que hubo también en Cristo Jesús: Existiendo en forma de Dios, él no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse;sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres; y, hallándose en condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Por lo cual, también Dios lo exaltó hasta lo sumoy le otorgó el nombre que es sobre todo nombre; para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese para gloria de Dios Padreque Jesucristo es Señor.”  Filipenses 2:5-11 

Procuremos liderar y servir desde el corazón de Jesús: 

  1. Cristo se despojó de todo título y gloria para tomar la forma de siervo. ¿Estás anhelando y buscando que te vean como sierva o como algo superior? 
  2. Cristo fue humilde “se humilló”, para ser obediente hasta la muerte. ¿Estás en obediencia muriendo constante a ti misma y a tu deseo de ser vista y valorada por lo que haces?  
  3. Dios fue quien lo exaltó. ¿Estás buscando darle la gloria sólo a Él? ¿Estás esperando a que sea Dios quien te ponga en ese lugar especial que anhelas, en lugar de tratar de llegar por tus propios méritos? 

Ser llamadas Hijas de Dios es un privilegio, un regalo por gracia. Ese título costó un precio muy alto y es el más valioso que podremos tener. Jesús se despojó de su título y posición de realeza para humillarse hasta lo último, tomó el rol de un siervo para pagar por un castigo y una muerte que no merecía, y así darnos el hermoso regalo de la salvación y el título más importante que podremos tener, eres una hija amada de Dios, si ya le has recibido como Señor y Salvador.  

Arlene Sanabria

Líder del Ministerio de Mujeres

Arlene Sanabria, nacida en Puerto Rico, está casada con Jacob y es madre de un hijo y una hija. Es líder del Ministerio de Mujeres en español para la Convención de los Bautistas del Sur de Texas (SBTC), conferencista, traductora, y corresponsal para el Southern Baptist Texan. Sus escritos también aparecen en Baptist Press en Español y el devocional Quietud de Lifeway. Tiene una licenciatura en Administración de Empresas (Universidad de Puerto Rico), un grado asociado en Artes en Ministerio, y un Certificado en Consejería Bíblica del Southwestern Baptist Theological Seminary. Actualmente cursa una Maestría en Estudios Teológicos en dicho seminario.

A través de su ministerio Germinarás, inspira a mujeres a crecer en su fe, en su conocimiento bíblico y vivir la Gran Comisión.

Arlene Sanabria, nacida en Puerto Rico, está casada con Jacob y es madre de un hijo y una hija. Es líder del Ministerio de Mujeres en español para la Convención de los Bautistas del Sur de Texas (SBTC), conferencista, traductora, y corresponsal para el Southern Baptist Texan. Sus escritos también aparecen en Baptist Press en Español y el devocional Quietud de Lifeway. Tiene una licenciatura en Administración de Empresas (Universidad de Puerto Rico), un grado asociado en Artes en Ministerio, y un Certificado en Consejería Bíblica del Southwestern Baptist Theological Seminary. Actualmente cursa una Maestría en Estudios Teológicos en dicho seminario. A través de su ministerio Germinarás, inspira a mujeres a crecer en su fe, en su conocimiento bíblico y vivir la Gran Comisión.