Lucas 10:38–42 

Diciembre ha llegado, y con él, el ajetreo típico de la Navidad en nuestras comunidades: comprar regalos, posadas, cenas familiares, intercambios, festivales en la iglesia, presentaciones escolares, convivios, luces, compras de última hora, villancicos, y tal vez… esa reunión familiar que nos causa un poco de ansiedad.
Para muchos, esta temporada trae más estrés que alegría. Tan sólo pensar en todo lo que hay que hacer puede sentirse abrumador. 

Aunque Jesús nunca nos pidió celebrar Su nacimiento, lo hacemos por amor—como celebramos a quienes más amamos. Él es nuestra paz, el Príncipe de Paz, y desea habitar en el corazón de todos los que creen en Él. 

Entonces, ¿cómo podemos vivir esta temporada de manera diferente? ¿Cómo podemos bajar el ritmo, silenciar el ruido y enfocar nuestro corazón en Aquel que es, verdaderamente, el regalo más valioso?   

Lo podemos lograr cuando estamos buscando, atesorando y abrazando la Presencia de Dios en nuestras vidas. 

Cinco maneras intencionales de abrazar Su Presencia 

  1. Prioriza tu tiempo diario con el Señor

La paz empieza cuando hacemos espacio para la presencia de Dios en nuestras vidas. Aparta un momento cada día para estar con Dios sin distracciones. Adora, ora y medita en Su Palabra. Isaías 26:3 nos promete: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado.

  1. Organiza tu agenda con propósito eterno

Pasa de preocuparte por una casa perfecta a procurar un corazón dispuesto. Diciembre se llena rápido de actividades. En Lucas 10, María escogió estar a los pies de Jesús, mientras Marta se ocupaba con tantas cosas que terminó ansiosa y agobiada.
Si ya sientes el peso del ajetreo navideño, haz una pausa.   

  1. Cuida tu tiempo con tus seres queridos

Protege momentos para tu familia y amigos cercanos. Está bien decir “no puedo” cuando algo no es esencial o roba tu paz. Si dejamos que otros dirijan nuestro tiempo, corremos el riesgo de llegar al día de Navidad agotados y desconectados de quienes más amamos. 

  1. Comparte la historia de Jesús en familia

Lean juntos un devocional de Adviento o pasajes sobre el nacimiento de Jesús. Hay muchos recursos gratuitos disponibles. La Navidad es la historia más hermosa jamás contada. Tómense tiempo para recordar el amor, el poder y la fidelidad de Cristo, y la salvación que Él vino a ofrecer. 

  1. Sirve y da con intención

Nos parecemos más a Jesús cuando servimos y damos. Usa tu tiempo, talentos y recursos para bendecir a otros: una familia necesitada, una mamá soltera, un vecino mayor, alguien recién llegado que no tenga familia aquí.  La temporada navideña nos brinda hermosas oportunidades para extender compasión y esperanza. 

En esta Navidad, recuerda que el mejor regalo no se envuelve ni se coloca bajo el árbol.
El regalo más valioso es Su presencia, un corazón rendido, quieto y enfocado en Él. 

Quita lo que te distrae.
Descansa en Su paz.
Y permite que Jesús, el Príncipe de Paz, llene cada rincón de tu vida en esta temporada. 

Brooke Jarrell

Brooke es parte del liderazgo del Ministerio de Mujeres de la SBTC en inglés. Ella tiene un profundo amor por el discipulado, la mentoría y por llevar el evangelio de Jesucristo a sus vecinos y a las naciones. Graduada del Southwestern Seminary con dos maestrías, Brooke reside actualmente en San Antonio junto a su esposo y sus dos hijos adolescentes. Ella y su familia son miembros activos de Mission City Church, donde junto con su esposo lidera un grupo pequeño y sirve en el ministerio de estudiantes. El mayor deseo de Brooke es cumplir el propósito de Dios para su vida en esta generación.

Brooke es parte del liderazgo del Ministerio de Mujeres de la SBTC en inglés. Ella tiene un profundo amor por el discipulado, la mentoría y por llevar el evangelio de Jesucristo a sus vecinos y a las naciones. Graduada del Southwestern Seminary con dos maestrías, Brooke reside actualmente en San Antonio junto a su esposo y sus dos hijos adolescentes. Ella y su familia son miembros activos de Mission City Church, donde junto con su esposo lidera un grupo pequeño y sirve en el ministerio de estudiantes. El mayor deseo de Brooke es cumplir el propósito de Dios para su vida en esta generación.