El liderazgo no es una carrera corta rápida, sino un maratón. Para las mujeres llamadas a dirigir en cualquier área, la perseverancia no es opcional; es esencial. Las escrituras nos recuerdan que la resistencia da forma a nuestro carácter, profundiza nuestra fe y señala a otros a Cristo, Romanos 5:3-5.

El Nuevo Diccionario de la Biblia define perseverar como acto de mantenerse constante en algo, o de insistir en la práctica de una doctrina o en el cumplimiento de un deber. El término griego proskartereö habla de mantener constancia, “Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre lista la barca”, Marcos 3:9. Los primeros creyentes en Jerusalén “perseveraban en la doctrina de los apóstoles”, Hechos 2:42.

Cuando pienso en perseverar siempre me viene a la memoria mi hijo menor JD, que a su temprana edad de 7 años quería aprender a hacer malabares. Todavía recuerdo aquellas Navidades en las que escogí un kit con un libro de instrucciones y tres bolas de malabares para regalarselas a JD.

 Leí las instrucciones y se las expliqué a JD. Recuerdo a JD, parado al final del pasillo aprendiendo a hacer malabares. Cada vez que se caía una bola él se doblaba a recogerla y volvía a empezar. Se frustraba cuando no le salía, pero él seguía manteniéndose constante en el aprendizaje y práctica de hacer malabares.

A sus siete años, él tenía una meta muy clara: hacer malabares con siete bolas, hacer malabares con fuego y hacer malabares con cuchillos. Claro está que le íbamos a dar permiso a hacer malabares con fuego una vez dominara la destreza. El llegó a hacer malabares con fuego cuando alcanzó la edad de 10 años. Durante esos cuatro años, JD practicó constantemente el arte de hacer malabares. JD ahora tiene 29 años y la perseverancia es una parte de su carácter como hombre y varón de Dios. Como madre he aprendido de JD que la perseverancia tiene un valor incalculable. No fue fácil, pero manteniéndose constante en el aprendizaje y la práctica logró dominar la destreza de hacer malabares de una manera extraordinaria.

Como mujeres cristianas debemos ser perseverantes en todo. Les quiero compartir cinco anclas para ser perseverantes cuando el camino se hace largo.

1. Florece aun en el desierto

Cuando la vida se siente seca y estéril, el agua viva de Dios continúa fluyendo. Así es como seguimos floreciendo aun cuando las circunstancias dicen que no deberíamos. En Isaías 58:11 dice “Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.” RVR1960

La historia de Agar ( Génesis 16 y 21) es una de rechazo y de vagar por el desierto. Dos veces se encontró en el desierto, sola y desesperada por esperanza. Sin embargo, en ambos lugares, Dios se acercó: hablándole, viéndola y proveyéndole. Aun en tierra estéril, Dios la hizo florecer con la promesa de un futuro para su hijo.

A veces el liderazgo se siente como un desierto: temporadas secas donde los recursos son escasos y el ánimo es difícil de encontrar. Pero exactamente como Dios se encontró con Agar en el desierto, Él nos encuentra en el nuestro. Su agua viva nos sostiene, incluso cuando todo a nuestro alrededor se siente vacío.

Hermana, puedes florecer en lugares estériles porque el Dios que te ve también te fortalece. Tus circunstancias no definen tu productividad, Su presencia, la de nuestro Padre Celestial, sí lo hace.

2. Persevera, hermana

El liderazgo no es para los débiles de corazón, por eso necesitamos la fuente de nuestra fortaleza, que es Cristo, (Salmo 73:26). Con Cristo puedes seguir avanzando, incluso cuando el camino se vuelve empinado.

En Filipenses 3:14 dice “prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” RVR1960

La vida de Rut (el libro de Rut) estuvo marcada por la pérdida, pero eligió la fidelidad por encima del miedo. Viuda, sin hijos y lejos de casa, pudo haber elegido el camino fácil de regresar a Moab. En cambio, su decisión de perseverar con Noemí, de acoger a un nuevo pueblo y a un nuevo Dios, la colocó en el linaje de Cristo. La perseverancia se convirtió en el puente entre su congoja y su destino. Al igual que Rut, no siempre vemos el panorama completo cuando damos un paso adelante con fe. Sin embargo, perseverar, especialmente en épocas de incertidumbre, nos coloca en posición para el gran propósito de Dios.

Cuando el peso del liderazgo se siente fuerte, toma un paso de fe. Persevera.

Recuerda: tus pasos de fe de hoy están sembrando la cosecha del mañana. Al igual que Rut, no siempre vemos el panorama completo cuando damos un paso adelante con fe. Pero perseverar, especialmente en tiempos de incertidumbre, nos prepara para el propósito mayor de Dios. Dios está tejiendo una historia más grande de lo que puedas ver. Perseverar no se trata de velocidad, se trata de un paso más fiel.

3. Raíces que soportan la tormenta

El viento, la lluvia y las temporadas duras vendrán. El secreto es aprender a mantenerse firme sin perder tu alegría.

En Jeremías 17:7-8 NTV dice: “Pero benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza. Son como árboles plantados a la orilla de un río con raíces que se hunden en las aguas. A esos árboles no les afecta el calor ni temen los largos meses de sequía. Sus hojas están siempre verdes y nunca dejan de producir fruto.”

Débora (Jueces 4-5) dirigió a Israel en un momento en que el miedo era desenfrenado y la valentía era escasa. Sin embargo, sus raíces estaban ancladas en el llamado de Dios, no en la opinión pública. Ella se mantuvo firme, habló audazmente y dirigió fielmente, incluso frente a la batalla.

Al igual que Debora, las mujeres líderes de hoy enfrentan tormentas: críticas, dudas y temporadas de resistencia. Lo que nos mantiene firmes no es nuestra propia fuerza, sino estar arraigado en la Palabra y el llamado de Dios.

Cuando los vientos se eleven, recuerda: las raíces profundas no temen a la tormenta.  Mantente plantada en Él y tu liderazgo dará fruto en cada temporada. Las raíces profundas no temen a la tormenta.

4. Termina con fuego

Dios no te llamó para empezar bien, te llamó para terminar bien. Descubre cómo mantener tu pasión viva hasta el final.

En 2 Timoteo 4:7 NTV dice “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he permanecido fiel”.

Priscila, (Hechos 18) junto con su marido Aquila, sirvió fielmente en la Iglesia primitiva. Abrió su casa, discipuló líderes e invirtió en la próxima generación, incluso en una cultura resistente a las voces de las mujeres. Ella no se agotó, ni se desvió, terminó su carrera con fe y ardor.

Empezar fuerte es emocionante, pero terminar fuerte es santo. Como Priscila, los líderes están llamados a proteger su ardor y brillo, no esforzándose más, sino manteniéndose cerca de la llama de Cristo. Hermana, mantén tu llama encendida. Tu legado no está en lo rápido que corres, sino en lo fiel que terminas. Recuerda: Empezar fuerte es emocionante. Terminar fuerte es santo.

5. Cuando la espera se convierte en adoración

A veces el tiempo de Dios se siente lento. Pero, ¿y si en el retraso es el lugar donde tu fe se profundiza más?

En el Salmo 27:14 NTV dice “Espera con paciencia al Señor. Sé valiente y esforzado; sí, espera al Señor con paciencia.”

Los años de Ana (1 Samuel 1) esperando a un niño estuvieron marcados por profundos anhelos, sin embargo, convirtió su espera en oración. Su perseverancia en la adoración se convirtió en el lugar de nacimiento de Samuel, uno de los más grandes profetas de Israel.

Las temporadas de espera pueden parecer temporadas desperdiciadas, pero ellas a menudo son donde Dios está moldeandonos profundamente. La adoración en la espera nos refina para liderar con mayor compasión y valentía. La espera no es una pausa en tu vocación, es preparación. Deja que tu espera se convierta en adoración, y saldrás más fuerte para la jornada. Las temporadas de espera no son temporadas desperdiciadas.

Oración

Señor, Tú eres el que nos hace florecer incluso en lugares desiertos. Cuando el camino es largo, ayúdanos a perseverar con alegría. Planta nuestras raíces profundamente en tu Palabra para que podamos soportar cada tormenta. Danos el valor para terminar nuestra carrera con fuego en nuestros corazones y fe en nuestros pasos. Y en las temporadas de espera, enséñanos a adorar en lugar de preocuparnos. Colocamos nuestras vidas, nuestro liderazgo, y nuestro legado en tus manos. Fortalécenos para la jornada que se avecina, y deja que nuestra perseverancia apunte a otros hacia ti. En el nombre de Jesús, Amén.

La perseverancia no es sólo sobrevivir a la carrera, es terminarla con fe y ardor.

Alexis-Ann Barron

Alexis-Ann Barron es educadora y fue llamada al ministerio a una temprana edad. Ha superado desafíos de salud, pero ha encontrado fortaleza en Dios. Con una licenciatura en educación, ha servido activamente en una variedad de ministerios. Enviudó después de 21 años de casada con Carlos. Es madre de tres hijos, abuela de dos niñas y otro en camino. Volvió a encontrar el amor con Richard Barron. Actualmente, comparte su historia de sanidad y crecimiento para inspirar a otras mujeres a confiar en el Señor. Su versículo favorito es Jeremías 29:11.

Alexis-Ann Barron es educadora y fue llamada al ministerio a una temprana edad. Ha superado desafíos de salud, pero ha encontrado fortaleza en Dios. Con una licenciatura en educación, ha servido activamente en una variedad de ministerios. Enviudó después de 21 años de casada con Carlos. Es madre de tres hijos, abuela de dos niñas y otro en camino. Volvió a encontrar el amor con Richard Barron. Actualmente, comparte su historia de sanidad y crecimiento para inspirar a otras mujeres a confiar en el Señor. Su versículo favorito es Jeremías 29:11.