Una invitación a conocerlo de cerca

 

“Ahora pues, Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros.” – Isaías 64:8

Llamar a Dios, el Creador del universo, Padre… es algo que cautiva el alma. No sólo “el Padre”, sino mi Padre.

Recuerdo que, al finalizar uno de nuestros grupos de desarrollo para esposas de pastores que sirven en distintas partes de Estados Unidos, hicimos una pregunta simple pero reveladora:
¿Qué fue lo que más te marcó durante nuestro tiempo juntas?

Una de las participantes respondió con voz entrecortada: “Cada vez que terminábamos una lectura, nos preguntaban: ‘¿Qué te enseñó tu Padre celestial?’, Me di cuenta de que siempre he visto a Dios como el Creador, el Soberano, el Dios Poderoso… pero nunca lo había experimentado como mi Padre amoroso, cercano, que desea hablar conmigo, amarme y enseñarme.”

Sus palabras me dejaron reflexionando por semanas.

Tal vez a ti también te ha pasado. Quizás, por tu trasfondo o tu historia personal, te cuesta ver a Dios como Padre. Tal vez tu experiencia con tu padre terrenal fue distante, dura o incluso inexistente. Pero hoy quiero invitarte a mirar al Dios de la Biblia con nuevos ojos. Él es un Padre perfecto y anhela una relación íntima con sus hijas.

Aquí te comparto tres verdades profundas que pueden transformar la manera en la que te relacionas con Él:

1. Dios es un Padre cercano, accesible y santo

“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.” Mateo 6:9
“Nadie viene al Padre sino por mí.” Juan 14:6

Jesús nos enseñó a llamar a Dios “Padre nuestro”. Eso no es religión, es relación. No es distancia, es cercanía. Podemos acercarnos a Él con confianza, sabiendo que su corazón está inclinado hacia nosotras. Sin embargo, ese acceso también es reverente: Él es santo, digno de adoración, y sólo podemos conocerlo a través de Jesús.

No eres huérfana espiritual. Tienes un Padre que es cercano.

2. Dios es un Padre generoso que da lo mejor a sus hijas

“¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” Mateo 7:11
“A los que creen en su nombre les dio el derecho de ser hechos hijos de Dios.” – Juan 1:12
“Nos predestinó en amor para ser adoptadas como hijas suyas por medio de Jesucristo.” Efesios 1:5

Dios no es indiferente ni tacaño. Es generoso. No sólo nos salva, nos adopta como hijas, escogidas desde antes de la fundación del mundo. No hicimos nada para ganarlo; lo recibimos por gracia, al creer en Cristo. La adopción es mucho más que un estatus legal: es el latido del corazón del Padre que nos llama suyas. Mientras la justificación nos habla de Dios como un Juez que declara inocente al pecador. La adopción nos habla de un Padre que recibe al pecador como hijo.

No estás sola ni olvidada. Eres amada y adoptada por un Padre generoso.

3. Dios es un Padre que forma, disciplina y habita en sus hijas

“No habéis recibido el espíritu de esclavitud… sino el de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” Romanos 8:15
“A quien el Señor ama, disciplina.” Hebreos 12:6
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamadas hijas de Dios.” 1 Juan 3:1

Dios no sólo te adopta, Él te transforma. Él te da su Espíritu para que lo conozcas íntimamente, y te va conformando a la imagen de Jesús. A veces, eso incluye disciplina, pero no como castigo, sino como cuidado. Él habita en ti, te moldea, te guía y te recuerda cada día que le perteneces.

No tienes que ganarte Su amor. Ya lo tienes.

Una invitación final

Querida hermana, Dios es tu Padre. Te escucha. Te cuida. Te forma.
Nada ni nadie puede cambiar el hecho de que eres su hija en Cristo. No vivas como si fueras sólo una sierva o un soldado del Reino. Eres una hija amada del Rey, Él desea comunión íntima contigo. Deja que tu alma descanse hoy, en ese abrazo invisible, pero real.

Cuando falles, corre hacia Él, no lejos de Él. Cuando temas el futuro, recuerda que estás en manos del Padre que cuida de los lirios y las aves. Cuando obedezcas, hazlo no para ser amada… sino porque ya lo eres.

Que podamos responder a la pregunta con total certeza, ¿Qué te enseñó tu Padre celestial?

Carolina Santander

Carolina Santander es esposa de Daniel y mamá de Juli, Sami y Lucas. Sirve fielmente en la Iglesia en Johnson Ferry en el estado de Georgia y apoya de manera clave a las esposas de plantadores de iglesias a través de Send Network de la Junta Misionera Norteamericana. Carolina recibió el Premio Willie Turner Dawson 2025 durante el Almuerzo de Esposas de Ministros en Dallas, durante la Reunión Anual de la SBC 2025. El premio honra el servicio a largo plazo y el impacto en el reino de una esposa de ministro.

Carolina Santander es esposa de Daniel y mamá de Juli, Sami y Lucas. Sirve fielmente en la Iglesia en Johnson Ferry en el estado de Georgia y apoya de manera clave a las esposas de plantadores de iglesias a través de Send Network de la Junta Misionera Norteamericana. Carolina recibió el Premio Willie Turner Dawson 2025 durante el Almuerzo de Esposas de Ministros en Dallas, durante la Reunión Anual de la SBC 2025. El premio honra el servicio a largo plazo y el impacto en el reino de una esposa de ministro.