Muchas personas piensan que en el amor todo es bonito y feliz, pero la misma Biblia nos dice en 1ra de Corintios 13:4 que el amor es sufrido. Esta no es la única característica que se menciona en este pasaje, pero no podemos ignorar que el amar y servir a Dios y al prójimo es más complejo que estos dos extremos. Incluso, que aplica a muchas áreas que a veces son ignoradas por no verse como lo que esperamos.

Cuando se aproxima una fecha en la que muchos celebran el amor y la amistad es común pensar que todo se asocia a un amor de pareja. Sin embargo, hago una invitación a extender la mirada hacia otra clase de amor y amistad que también bendice. La Biblia nos dice que este amor incluye el servir y ser servido a través de la familia en la fe (Gálatas 6:2; Mateo 20:27; Juan 13:13-15).

Cuando mi esposo y yo llegamos a Texas desde Puerto Rico, recién casados (hace 22 años), no nos imaginábamos que Dios nos rodearía de amor y amistad a un nivel tan profundo. Comenzamos de inmediato a buscar una iglesia en la cual podamos congregarnos, y al encontrar el lugar donde entendimos que Dios quería que nos uniéramos, allí nos quedamos. En los momentos más difíciles que enfrentamos, fue esa familia de la fe la que estuvo presente. Siendo así una fuente de amor y amistad inquebrantable en medio de situaciones imprevistas.

Dos muestras de apoyo que recordamos con agradecimiento fueron cuando a los tres meses de haber llegado, recibimos la llamada de que mi abuelo materno había fallecido en Puerto Rico. Necesitábamos transportación hacia el aeropuerto para viajar de inmediato; y no faltó un hermano en la fe que respondiera. Y el otro momento que nunca olvidaré, fue la pérdida de nuestro primer bebé. Fueron los hermanos y hermanas en la fe los que nos visitaron en casa y nos rodearon de oración y apoyo con un corazón movido a compasión y amor.

En estos días y meses en que nuestra comunidad, creyente y no creyente, ha estado tensa, asustada y temerosa por el ambiente social, económico y hasta político, debemos recordar que somos llamados a ser una mano de ayuda. La palabra nos dice que el amor de muchos se enfriará a causa de la maldad (Mateo 24:12), pero cada una de nosotras puede hacer la diferencia a nivel personal al extender el amor de Cristo que se nos ha extendido a nosotras.

He sido testigo de que cuando vamos al encuentro de alguien y llenamos una necesidad con amor y compasión, se restaura la esperanza que muchos habían perdido y que ahora pueden sentir al poder ver a Jesús tocándoles a través de nuestros actos de amor y solidaridad.

Pero, ¿es posible que después de haber experimentado el poder y el cuidado de Dios a través de estas experiencias de amor y hermandad, nos sintamos cansadas al nosotras ser las que servimos?
La respuesta es afirmativa.

El peso de las responsabilidades y los diferentes roles que tenemos nos pueden hacer sentir cansancio.
Puede ser que estemos luchando con heridas que fueron provocadas por alguien a quien servimos. Puede ser que estemos pasando por una etapa de vida retante o cambios en nuestra salud. Puede ser que los muchos compromisos abrumen nuestra agenda y terminemos sintiéndonos como que nos ahogamos en medio de un llamado y obediencia que sí disfrutamos.

Entonces, así como otros cuidan de nosotras, y nosotras cuidamos de otros, ahora nos toca cuidar de nosotras mismas al estar conscientes de nuestras necesidades y limitaciones.

En medio de este cansancio, Dios nos ve, y nos recuerda que Él trae descanso. Nos invita a su misma presencia a re-evaluar y poner en orden nuestras prioridades. Nos recuerda que ser llenas de Él nos permite dar con responsabilidad en todas las relaciones y lugares de influencia que se nos han entregado.

No permitamos que lo que Dios nos llamó hacer se convierta en una carga al sentirnos drenadas y no sacar tiempo para el descanso. Si te has sentido agotada recientemente, te invito a hacer un alto y tomar una decisión de hacer cambios. Personalmente, tuve que hacer cambios pequeños y otros radicales para poder enfrentar el cansancio que traían las diferentes responsabilidades. Un versículo que fue de exhortación y ánimo a mi vida en este tiempo fue Isaías 30:15 (RV1960) que dice: Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza.

Dios quiere fortalecernos, renovarnos y darnos su descanso. Dependemos de su constante gracia y es en fe que nos movemos hacia el amar y servir a otros. Salmos 46:10 nos exhorta a estar quietas y conoced que El es Dios. Nos asegura que El será glorificado y enaltecido a través de nuestra obediencia y veremos su gloria. Hagamos una pausa para descansar en Sus brazos fuertes de amor y comprensión. Mi oración para ti que me lees, es que Dios te guíe a encontrar el descanso en Jesús que te llenará de nuevas fuerzas para poder seguir sirviendo en amor y hermandad.

Elizabeth S. Franco Medina

Elizabeth S. Franco-Medina es una consejera profesional licenciada en Texas con una maestría en Consejería Matrimonial y Familiar del Seminario Bautista Southwestern. Con 15 años de experiencia en práctica privada y más de 20 sirviendo a la comunidad latina, ha trabajado en áreas como violencia doméstica, depresión, ansiedad, prevención de suicidio, duelo, estrés, dinámica familiar y matrimonial, espiritualidad y trauma. Reside en Fort Worth con su esposo y dos hijos y ha servido en el ministerio de damas en su iglesia local.

Elizabeth S. Franco-Medina es una consejera profesional licenciada en Texas con una maestría en Consejería Matrimonial y Familiar del Seminario Bautista Southwestern. Con 15 años de experiencia en práctica privada y más de 20 sirviendo a la comunidad latina, ha trabajado en áreas como violencia doméstica, depresión, ansiedad, prevención de suicidio, duelo, estrés, dinámica familiar y matrimonial, espiritualidad y trauma. Reside en Fort Worth con su esposo y dos hijos y ha servido en el ministerio de damas en su iglesia local.