Me encanta el verano, creo que es una de mis estaciones favoritas: los días largos, las salidas, el poder relajarnos y no tener un horario tan apretado. El verano evoca en mí sentimientos de alegría, familia, tiempo con amigos, constantes pijamadas, poder ver una película en familia y acostarnos un poco más tarde.
Pero llega agosto y ya tiene olor a que el verano se termina. Todas las que somos mamás damos un suspiro, algunas de alivio y otras de melancolía… ¿Con qué equipo simpatizas? “¡Al fin vuelven a la escuela! ¡Ya necesito rutina y tiempo para mí!” o “¡No puede ser que ya se terminó el verano! ¿Qué voy a hacer cuando ya no estén?”
Personalmente creo que paso de un equipo al otro dependiendo del día… Mi hijo más chico me pide por favor que no le recuerde cuántos días le quedan de vacaciones, y cuando vamos al súper pasa rápido por el lugar donde comienzan a vender los útiles escolares… ¡en junio! (Convengamos que es un poco cruel comenzar a venderlos a pocos días de terminada la escuela).
Los tiempos de cambio traen diferentes sentimientos. Las etapas que se terminan y las que comienzan nos hacen evaluar y a la vez nos desafían.
¿Cómo vives este cambio? Quizás tu caso es diferente y no tienes niños en casa, pero aun así te encuentras como mi hijo luchando porque no quieres que se acabe el verano y tener que volver a retomar ciertas responsabilidades. De todas maneras, la llegada de agosto nos dice que es tiempo de volver a la rutina, retomar las responsabilidades, mirar la agenda y comenzar a planear.”
Tengo 4 hijos que van desde 29 años hasta 13. He estado llevando y trayendo hijos a la escuela por más de 25 años. Las mamás de los amigos de mi hijo más pequeño lloraron cuando salieron de primaria; mi esposo y yo celebramos de alegría. Así que puedo decirte que he pasado muchos fines de verano, aun cuando todavía no tenía hijos recuerdo que difícil era salir del “modo verano” entonces, con la experiencia de una veterana, me gustaría dejarte unos consejos que nos han ayudado como familia en todos estos años.
Te aviso que no es nada nuevo, seguramente ya lo has escuchado en algún lado o tú misma has tratado de ponerlo en práctica. Y estoy segura de que, aunque todavía no estés en este trajín de escuela o hayas salido ya, te pueden servir en tu vida personal y en tus relaciones.
Prioriza las personas antes que las acciones
A veces es tanto lo que hay que hacer, lo que hay que lograr o cumplir, que nos olvidamos de que si no hay personas involucradas nada de esto tendría sentido. ¿Qué sería la práctica de soccer sin los niños? Sólo un balón y dos porterías. Una casa impecable y ordenada no tiene sentido si no hay quien la use.
Me encanta Jesús, él priorizó las personas antes que las actividades o las responsabilidades. Le dijo a Marta que disfrutara de su compañía, tomó tiempo para parar su agenda y recibir a los niños o ir a comer a la casa de Zaqueo.
Hazte un recordatorio de priorizar a tu esposo, tus hijos, tu familia, tus amigas, tu comunidad de fe.
Disfruta de cada etapa
Muchas veces nos encontramos añorando lo que ya pasó o soñando o preocupándonos por lo que viene. Jesús mismo nos enseñó a no preocuparnos: “Por lo tanto, no se preocupen por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas” (Mateo 6:34).
Y nos modeló lo que es vivir y disfrutar de cada etapa. La noche antes de ser entregado, sabiendo lo que venía por delante, disfrutó de una cena con sus amigos más cercanos.
Date libertad de cambiar el plan
Seas de las personas que lleva agenda o no, cuán difícil se nos hace a veces darnos cuenta de que es necesario un cambio de plan, un respiro, un cambio de dirección. Puede ser frustrante, pero es bueno escuchar y ver lo que está pasando en nuestra familia, a nuestro alrededor. A veces el mejor plan es no tener plan.
Cuando los discípulos querían enviar a la multitud que seguía a Jesús a comprar comida, Jesús cambió el plan y los alimentó él mismo milagrosamente (Juan 6:1-15). Los cambios de planes pueden llevarnos a momentos milagrosos.
Haz pausas – El arte del Sabbath
Cuando comienza la rutina, qué difícil se hace parar. Es como arrancar un auto de carreras y querer hacer que pare, sabes que aun los corredores de autos necesitan un “pit stop”, un momento de pausa para cambiar neumáticos, arreglar algún desperfecto o cambiar la estrategia.
Dios mismo hizo una pausa en el proceso creativo, y nos dejó ejemplo de cómo hacerlo. Él estableció el descanso como parte de nuestra vida, es interesante que podemos hacer planes para cualquier cosa menos para descansar. Por eso te animo a planificar tus descansos y los de tu familia, haz pausas, planea tiempos de descanso, y disfruta de no hacer nada.
Busca a Dios en lo cotidiano.
Dios está constantemente presente en nuestras vidas. Búscalo, créate el hábito de verlo en lo cotidiano. Comenzar el día con Él es la mejor manera de estar listas para verlo actuar en nuestras vidas, en los momentos extraordinarios y también en los más simples. Para Jesús el tiempo a solas con su Padre fue siempre una prioridad, sigamos su ejemplo.
Una invitación a la reflexión
Mientras agosto se acerca y el verano se despide, recuerda que cada transición es una oportunidad de crecimiento. Ya sea que estés en el equipo del alivio o en el de la melancolía —o alternando entre ambos.
Las estaciones de la vida, como las del año, tienen su tiempo y su propósito. Abraza la que viene con esperanza, recordando que cada nueva etapa trae consigo sus propias bendiciones y oportunidades de descubrir y crecer.

Karina Vázquez
Karina Vázquez es una maestra de corazón, apasionada por enseñar en cualquier área donde pueda llevar la verdad de Dios y aplicarla de una manera práctica. Es mamá de 4 hijos, maestra de profesión y actualmente está finalizando su maestría en estudios teológicos con el Seminario Teológico Bautista Southwestern.
Por más de 14 años, ha servido fielmente en su iglesia local Champion Forest en el ministerio de mujeres, ayudando en la enseñanza y llevando adelante la visión. Desde el 2022 ha tomado un rol de liderazgo acompañando a las esposas de plantadores en su proceso de preparación para la plantación de iglesias a través de Send Network.



