Marcos 6:30-31

 

Es interesante que cuando los apóstoles regresaron a Jesús, después de haber estado sirviendo y enseñando, Él les dice que vayan a un lugar aparte y descansen. El maestro sabía exactamente cómo estaban y lo que necesitaban. Sus cuerpos estaban cansados, pues habían estado haciendo mucho bien a otros y era necesario tomar una pausa y descansar para seguir con su labor.

Las mujeres líderes y esposas de pastor también se cansan, pero puede que no nos demos cuenta de ello porque estamos haciendo lo que más nos apasiona: servir a Cristo. Nuestro cuerpo puede estar dándonos señales de que estamos sobrecargadas y debemos de prestar atención a esas señales. Es entonces el momento de aceptar esa misma invitación que Jesús hizo a sus discípulos de apartarnos y descansar.

¿Cuáles son las señales que nos dicen que estamos sobrecargadas?

Algunas señales pueden ser las siguientes: nos sentimos enojadas o tristes todo el tiempo, tenemos poca paciencia (nuestra ventana de tolerancia se ha reducido), irritabilidad, fatiga, dolores estomacales, dolor de cabeza, temblor en el párpado, dolor de espalda y hombros, problemas para dormir.

¿Como podemos cuidarnos a nosotras mismas?

Dejando que Dios cuide de nosotras

La Biblia da ejemplos de siervos de Dios que estaban tan cansados que no podían continuar con su obra. Dios les dio un cuidado especial en ese momento. Por ejemplo, Dios cuidó de Elías cuando estaba cansado y desanimado (1 Reyes 19:3–8). Asimismo, Jesús se retiró de las demandas de las multitudes y oró. Dios ha prometido consolarnos, ayudarnos y ser fuerte por nosotras cuando estemos abrumadas. Él entiende que somos débiles. Incluso Jesús se cansó y se entristeció; también se sintió pre­ocupado (Juan 4:6; Marcos 4:34–40; Mateo 26:36–46).

Como líderes, siempre estamos orando por las necesidades de los demás, pero sería bueno tomar tiempo para orar por nosotras mismas, decirle a Dios cómo nos sentimos y permanecer en su presencia recibiendo su amor. Mateo 11:28.

Reconozcamos que incluso Jesús, nuestro mayor ejemplo, no ayudó a todas las personas

Cuando vemos muchas necesidades, podemos sentirnos responsables de atenderlas a todas. Jesús no sanó a cada persona enferma o herida en todos los pueblos que visitó. Regularmente pasaba tiempo a solas con Dios para dejar que su Padre lo guiara en todo. Dejemos que Dios nos dirija para hacer solamente lo que Él quiere que hagamos. No es sabio hacer más compromisos de lo que en realidad podemos manejar.

Compartamos nuestras cargas con otros

Es bueno tener momentos regulares para compartir nuestras cargas y orar con otra(s) persona(s). Nosotras podemos compartir nuestra carga con otras hermanas maduras en Cristo. En ocasiones solamente necesitamos que alguien nos escuche.

Tomemos tiempo lejos de las situaciones estresantes

Necesitamos hacer oportunidades para descansar y alejarnos de las dificultades y el dolor, aunque sólo sea por un corto tiempo. Desarrollar una práctica regular de dejar de lado el trabajo y aquietar nuestra alma hace menos probable que nos sintamos abrumadas por todo lo que tenemos que hacer.

Los pastores y sus esposas, al igual que los líderes, necesitan reservar tiempo para su cónyuge e hijos. Ellos son parte integral de su minis­terio y no una barrera para el mismo. Un retiro familiar o unas vacaciones pueden ser muy apropiados.

Cuidemos nuestro cuerpo.

Es importante hacer ejercicio diariamente ya que el ejercicio libera el estrés. Debemos tratar de dormir lo suficiente. Los adultos necesitan de siete a ocho horas de descanso por noche. También debemos tratar de comer alimentos saludables y nutritivos. Y sobre todo, no ocuparnos tanto que nos saltemos las comidas. Somos instrumentos de Dios para el bien en el mundo. Si los instrumentos no se cuidan, se rom­perán, se agotarán y perderán su utilidad.

Escuchemos la voz del maestro, detengámonos para descansar y cuidarnos a nosotras mismas. Entonces podremos seguir con nuestro servicio a Dios con fuerzas renovadas. Mateo 11:29.

Lupita González

Lupita, junto con su esposo Martín han servido como pastores en el estado de Texas y después como misioneros en México y Nepal (2000-2009).Es co-fundadora de Glocal Adventures, un ministerio de movilización y equipamiento establecido en el 2012 enfocado en comunidades nacidas en el extranjero. Lupita cuenta con una Licenciatura en Consejería Familiar y una Maestría en Consejería Bíblica. Es parte de Wrestle the Elephant, ministerio de salud mental a través de terapia artística. Es invitada a dar conferencias en diferentes eventos misioneros y reuniones de ministerios femeniles. Su especialidad es en la sanidad de trauma y el manejo bíblico de la ansiedad.

Lupita, junto con su esposo Martín han servido como pastores en el estado de Texas y después como misioneros en México y Nepal (2000-2009). Es co-fundadora de Glocal Adventures, un ministerio de movilización y equipamiento establecido en el 2012 enfocado en comunidades nacidas en el extranjero. Lupita cuenta con una Licenciatura en Consejería Familiar y una Maestría en Consejería Bíblica. Es parte de Wrestle the Elephant, ministerio de salud mental a través de terapia artística. Es invitada a dar conferencias en diferentes eventos misioneros y reuniones de ministerios femeniles. Su especialidad es en la sanidad de trauma y el manejo bíblico de la ansiedad.